15:19 - Lunes, 9 Octubre 2023
Bendita tecnología

No importa si tienes tu propia noción de lo que significa o representa el término accesibilidad, porque los diccionarios especializados en informática tienen la suya. Cualquier análisis empezará por acceso, procedente de una palabra latina bellísima, accessus. Significa una cantidad enorme de cosas, algunas verdaderos disparates, pero la mayoría aluden de un modo u otro al concepto de cercanía. En el cénit de lo poético aparece esta lindeza: “Movimiento aparente con que se acerca el Sol al Ecuador”.

Así que el acceso, que promueve la vecindad y hasta fórmulas mucho más intrusivas, dará lugar a otras modulaciones verbales, y de ahí la famosa accesibilidad. Esta cualidad alude a la posibilidad de acceder a algo o, si tal posibilidad se da, a la facilidad para hacerlo. ¿Y qué significa esto en el campo de la informática o, mejor dicho, en el campo del usuario de ordenadores, sistemas y equipos informáticos? ¿Eh?

L@s especialistas lo saben. Yo en cambio he tenido que averiguarlo. Y he terminado de saber un poco más cuando dos colegas, amb@s proyectistas y precisamente especialistas en experiencia de usuario, usabilidad, interfaz de usuario y todo eso que se ampara bajo el concepto diseño de aplicaciones, han añadido su veredicto.

“Es muy sencillo: si no lo diseñas para que funcione de determinada manera, no funcionará de esa manera, y probablemente tampoco de ninguna otra -dicen con cierta sorna-. No estamos al final o en el medio: estamos al principio de la cadena. Desde aquí especificamos cómo será la aplicación, antes de que se escriba una sola línea de código”.

Pregunté también si su papel era el de someter la aplicación, la web o el producto que sea, a una prueba de rendimiento. Como un banco de pruebas humano. Pues resulta que no: “Si los diseñadores no le especificamos a los desarrolladores exactamente lo que necesitamos, nos dirán que les falta casi lo fundamental: sin una hoja de ruta, un propósito, un objetivo o un diseño perfectamente definido, no es posible desarrollar una aplicación”.

Y sí, todo esto tiene que ver con la famosa accesibilidad.

Detrás de todo ello sí que viene el banco de pruebas. ¿Ya está terminada la programación? Pues bien, vamos a ver si funciona, vamos a ver cuántas perrerías aguanta, o cuántos agujeros y vulnerabilidades tiene. El o la pentester, especialista del sector, llegará con el taladro, la radial o el martillo y hala, a ver cómo logramos vencer resistencias.

Bonito oficio. Y claro, no siempre la vida te da la opción de rebobinar, por cierto un término éste que nos lleva a las catacumbas, a cuando la mejor forma de reproducir a escala la torre Eiffel, toda fierro, era hacerlo con palitos de madera.

Imagen de portada: "La columna de la verdad" (fragmento), de José Silva Geijo, 1984

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